
El fantasma de la inflación en Panamá ¿Una amenaza contenida o un riesgo persistente?
Panamá ha sido percibido por años como una de las economías más estables de Centroamérica en materia de precios. La ausencia de un banco central propio y la dolarización estructural han limitado episodios de alta inflación. Sin embargo, el artículo «El fantasma de la inflación en Panamá» de ECO News advierte que la inflación puede emerger de forma amenazante debido a factores internos y externos, afectando directamente el poder adquisitivo de los panameños.
Panorama reciente de la inflación en Panamá
Según datos oficiales del INEC y reportes recientes de ECO News, Panamá cerró 2024 con una inflación acumulada de 0,7 % y una interanual ligeramente negativa de -0,2 %. En el primer semestre de 2025, la inflación continuó descendiendo, registrando -0,4 % acumulado e interanual también de -0,4 %, impulsada por caídas en sectores clave como comunicaciones, transporte, salud y vivienda. Esta tendencia es consistente con un contexto de precios moderados o incluso deflación en algunos meses.
En contraste, en 2023 se reportó una inflación interanual de 1,7 % en marzo, con alzas sobre todo en transporte (5,5 %) y otros rubros como bienes diversos y restaurantes. Para 2022, la inflación interanual cerró en torno al 2,9 %, con un acumulado anual del 2,1 %, y alcanzó un pico mensual de aproximadamente 3,3 % en algunos meses.
Un informe histórico destaca que, durante 2022, la inflación en Panamá fue una de las más bajas de la región centroamericana, alcanzando solo 3,5 % en julio, cuando otros países superaban valores de dos dígitos. Pese a esto, Panamá no es inmune: factores como la pandemia y los choques en la cadena de suministro crearon episodios de precios volátiles, alimentando protestas ciudadanas en 2022 por el alza general del costo de vida.
El fantasma de la inflación percepción y efectos
Según el analista Carlos Araúz en ECO News, la dolarización de la economía panameña encubre un «fantasma» que puede emerger cuando la inflación global sube, especialmente si Estados Unidos ajusta bruscamente sus tasas de interés. En ese escenario, el peso real de los ingresos cae y aumenta la incertidumbre entre empresas y consumidores.
Araúz advierte que sin ajustes oportunos en costos y tasas, el panorama puede volverse caótico: los empresarios optan por no invertir, las familias postergan gasto, y el supuesto “aumento salarial” se convierte en ilusión cuando los precios aumentan más rápido. Además, las familias de bajos ingresos son las más vulnerables pues carecen de mecanismos de protección frente a la inflación (como ahorros líquidos o acceso a inversiones).
Este temor cobra mayor gravedad en economías dolarizadas: no hay control de emisión monetaria ni política monetaria propia, por lo cual cualquier choque externo puede transmitirse directamente a precios y empleo.
Causas y factores detrás del fenómeno
Choques globales y dependencia importadora
Panamá, como importador neto de bienes y servicios, es altamente sensible a variaciones del dólar y precios externos como combustibles, alimentos o fertilizantes. La guerra Rusia‑Ucrania aumentó los precios globales y afectó los costos del transporte y alimentos en la región. Además, la pandemia elevó los costos logísticos, generando distorsiones temporales que encarecieron productos básicos hasta en decenas de veces (como el caso extremo de mascarillas).
Presión fiscal y vulnerabilidad institucional
Aunque Panamá no emite moneda local, el crecimiento del gasto público y la deuda pueden elevar el perfil de riesgo país, encareciendo financiamiento y trasladando presión a precios. Así lo advierten economistas que relacionan una política fiscal desordenada con la pérdida de estabilidad de precios.
Sin banca central, sin margen de respuesta
La ausencia de un banco central limita los instrumentos de política monetaria. No hay tasa de referencia, no hay control sobre masa monetaria ni intervención directa para estabilizar precios. Esto convierte cualquier choque inflacionario en persistente y difícil de revertir mediante herramientas convencionales.
Impacto social y económico
Poder adquisitivo y consumo
Durante episodios de inflación, la capacidad de compra de los hogares se erosiona. El economista Juan Jované explica que si las personas deben seguir gastando lo mismo en alimentos y transporte, apenas les queda margen para compras adicionales, lo que genera caída en la demanda y frena el consumo interno.
Inversión y clima empresarial
La incertidumbre inflacionaria frena decisiones empresariales. Sin certeza sobre costos y tasas futuras, muchas compañías postergan inversión o no contratan personal. Esto impacta el empleo, especialmente entre pymes, y limita el crecimiento económico.
Seguridad y estabilidad ciudadana
El alza del costo de vida en 2022 provocó intensas protestas sociales que paralizaron actividades, bloqueando carreteras y generando conflictos con el gobierno. La inflación dejó de ser un simple indicador técnico para convertirse en un «tema de seguridad ciudadana».
Comparaciones regionales y proyecciones
El FMI proyectaba en 2024 que la inflación en Panamá para 2025 sería de 0,7 %, la más baja de América Latina, mientras otros países como Brasil, Uruguay, Guatemala, Chile, y México enfrentarían tasas superiores al 5 %. Esto posiciona a Panamá como excepción en un entorno regional con altos desafíos de precios.
En 2025, Panamá mantuvo su control inflacionario con una tasa interanual de ‑0,4 %, destacando por su resiliencia ante shocks globales. Otros países centroamericanos presentan porcentajes muchos más elevados, incluso llegando a cifras de dos dígitos en ciertos casos.
Las proyecciones para 2026 apuntan a una estabilización en torno al 2 %, lo que sugiere que la inflación seguirá moderada si el contexto fiscal se mantiene controlado.
¿El fantasma persistirá? Riesgos y recomendaciones
Riesgos externos: inflación global y alza de tasas en EE. UU.
Si la Reserva Federal adopta una política más agresiva, las tasas pueden subir y el dólar fortalecer, elevando precios de importaciones y erosionando salarios reales en Panamá, desencadenando presión sobre la inflación doméstica.
Riesgos internos: gasto público y ausencia de contención institucional
Una gestión fiscal silenciosa pero creciente puede erosionar la confianza en la solvencia del país. Sin una dirección clara de política fiscal, la vulnerabilidad estructural permanece latente.
Recomendaciones
- Diseñar mecanismos de estabilización de precios en sectores clave como combustibles y alimentos, evitando subsidios generalizados pero sí focalizados temporalmente.
- Modular expectativas mediante comunicación transparente, especialmente para consumidores de bajos ingresos.
- Diversificar la producción local, reducir dependencia importadora y fomentar la competitividad doméstica.
Panamá ha logrado mantener uno de los entornos inflacionarios más benignos de América Latina, con cifras acumuladas en 2024 de apenas 0,7 % y tendencias interanuales negativas en 2025. Pero el «fantasma» inflacionario permanece latente: la dolarización y ausencia de política monetaria propia limitan la capacidad de respuesta a choques, mientras la dependencia importadora y vulnerabilidades fiscales pueden disparar episodios de precios.
El impacto social ya es evidente: erosión del poder adquisitivo, incertidumbre empresarial y tensión social. Aun cuando las proyecciones del FMI indiquen una moderación inflacionaria futura, Panamá no puede confiarse: el país debe prepararse para reforzar su resiliencia interna mediante medidas estructurales y fiscales responsables.